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El
testigo se desnuda
de
Luis Alberto Ambroggio
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EL TESTIGO SE DESNUDA
A Nela Río
¿Para qué escribo?
Para crucificarme y resucitar luego como tierra húmeda e inocente.
Para ser el último y el primero.
Para detener de una vez el río en la mano y beber agua.
Para que quienes beban las gotas sepan que hay río.
Porque los colmillos hacen ruido de frío, piedra y furia
Y porque las sombras de mis días y noches pierden todos los
jeroglíficos.
Para que me entiendan y no me entiendan los que pasean en las calles
[con sombreros de todo tipo.
Para que quienes entiendan me inventen sin dolores de espalda.
Escribo para sembrar cenizas de colores en la soledad vasta
[y el gran silencio
Y porque sin besar, beso, y sin morir, muero.
Y me escapo con las manos llenas de insomnios indignos
Para transformar las noches en una luz feliz y el día en dos
sueños rojos.
Escribo para repetirme hasta el olvido y recordarlo en cada verso
Y porque así el principio y el fin se tornan inagotables.
2000
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LUNA
DE MIEL
Recuerdo aquella nube rosa
con que nos tapábamos las piernas
mientras olíamos una a una
las cálidas metáforas
y rimábamos con los labios
el azúcar de las lenguas
leyendo en alguna parte
que entre nosotros dos la poesía
se toca como piel celeste
2001 |
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¿SE PODRÁ
LEER TRIUNFO EN UNA CIRUJÍA ESTÉTICA?
1
No sé porqué me entierro tanto
o permito que me entierren
con silencio y tierra desgastada,
cuando podría llamar por teléfono
y cancelar todo, o al menos,
la mejor parte,
amor.
2
¡Qué dura es la piel que nos tapa!
Ya es tiempo de extirpar las sonrisas rajadas o muertas.
Debajo de algunos ojos se esconde una lámpara fresca.
3
La desaparición, cuando es momentánea,
Se descompone.
4
Hay monstruosidades y fósiles de raza que no tienen remedio.
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CAMBIOS
Quien teme usar el yo en lo que escribe
no será jamás un buen escritor
Lin Yu tang
¿Qué hermandad tiene mi piel con el frío?
¿Se metió en mis venas el Norte
hasta provocar que me siente uno más
en la nítida muchedumbre blanca
de duros coníferos?
Los calores plácidos inquietan
mi adquirida esencia
como si socabasen
la ética, el dominio,
ese nivel de confort que nos sitúa por encima
de algo, de alquien, del ocio,
del placer de playa y el estío.
Y ahora,
en este instante en que nieva,
los copos, cada copo me alegra,
con su blancura repetida,
la frescura con que caen
y se posan en los siempre verdes pinos,
en techos puntiagudos de casas en fila,
en un estricto parque de troncos secos,
asegurándome al verlos
que todo sigue su ritmo,
su curso natural, el universo;
que las estaciones suceden
de forma acostumbrada
y los vaticinios negros
de cambios y cataclismos
no cumplirán sus amenazas
contra las cosas
y su orden establecido.
El Norte seguirá siendo Norte
Y en el Sur, al desearlo,
Se podrán usar las playas.
El fondo de esta postal llora y muerde.
(La hermosura también entristece.)
¿Hermandad con el frío?
No hay respuesta sino traducciones conquistadas.
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"DEADLINES"*
El poema se escapa del horario
porque es agua
y crece con el viento.
Los amantes cargan un espejo
con calcomanías
de leguas ancladas.
Por fin el cielo descansa en la mar
para que el sol y las estrellas
se hablen gota a gota.
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*"Plaza", "fecha tope". Estas traducciones no
reflejan la fuerza de la palabra inglesa compuesta que literalmente
significa "líneas muertas".
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EL MAKE-UP*
Le vi el rostro retocado.
Tenía paz y menos arrugas.
Inmune a lo que a su alrededor pasaba.
Solemne en todo caso sin lágrimas
y sin la belleza difícil
que su rostro en vida patentaba.
¿Qué pasó con la cara del viejo
que cada rabia y gozo con líneas vivas registraba?
me pregunté bajo el silencio adusto
que mil preguntas entre flores sofocaba.
¿Valdrá la pena irse con la palidez postiza de una
máscara?
¿Porqué le quitaron a este amigo
con un arreglo que a nadie engaña
la belleza que todos conocimos
con arrugas, sonrisas, sufrimientos
hablándonos, sin retoques, cara a cara?
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*"Maquillaje". Cabe destacar el poder expresivo del título
inglés que implica "hacerse de nuevo".
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HERENCIA
Hijo planetario de mí heredas solamente
una explicación que te explica:
vienes desde donde yo mismo
he venido a tientas.
Acaso este tesoro contenga
algunas de las claves
del crucigrama incompleto
que configuras con tus pasos de tierra.
Como humano, hijo del universo,
eres una ola del océano infinito
que besando muchas playas
permanece uno y muchos
al mismo tiempo.
Cada raiz de tus nombres, hijo del suelo,
como todos los nombres,
conjuga tierras lejanas y oficios legendarios,
uno de ellos, por decir, colector de impuestos,
en el tajante imperio de los otomanos.
Tu afán de conquista se llama Rasmusen u otro nombre
con quien, hace generaciones, exploraste el polo sur o el norte.
Por otra huella te remontas hasta un prócer.
No lo conoces. Pertenece a la historia o leyenda
de un pueblo transitorio
pero a ti también te pertenece
y le pertenecerá a tus hijos y su descendencia.
Tu estirpe es de los mares y los vientos
De los pueblos de Moisés, de Eneas y de Zeus.
Y hay lenguajes y culturas que te hablan y no entiendes,
a pesar de animar cada una de tus venas:
el italiano, el árabe, el francés, el español,
el inglés
ese idioma en que has nacido,
en uno de los vuelos mágicos de tu sangre;
y este testimonio que tú puedes leer, hijo del tiempo,
tu hijo quizá ya no lo entienda
aunque le quemen los sonidos
en nostalgias o gestos inexplicables.
Porque fijate en tus manos
y leerás las vidas de muchas manos,
las que cultivaron tierras antiguas y nuevas,
las que inventaron aquellas ilusiones que se llaman ciencias,
las que recorrieron libros de leyes, metafísicas y letras,
las que comercializarontelas, aviones, cereales
y recogieron desde el Drachma hasta los dólares,
las que te cuidaron con el calor de la caricia.
Fíjate en tus manos, hojo, y en sus surcos
Cosecharás fulgores de centurias, genes increibles,
Descifrarás como en un espejo de carne ajada
Los rostros dorados de antiguos signos y semillas.
Porque en tu vida verás morir y amanecer nombres,
Con lágrimas y sonrisas
y te verás en cada uno de ellos, hijo,
Misteriosamente. 1998
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TAL VEZ, POETA
A Heraldo Falconi
Cómo enloquecen
los gritos del reloj
que corre desbocado
por toda la casa
y da golpes a la cabeza
como si alguien tuviese la culpa
de algún olvido.
Cómo enloquece
la presencia del espejo
que nos sigue sin permiso
y remeda la tristeza,
las arrugas, los pasos lentos,
todo lo que reprocha
su mensaje demacrado.
Cómo enloquecen
las palabras de mármol
que nos hacen ser lo que hemos dicho
y nos clavan a diez pájaros
de voces solitarias
que a veces laceran
la luz y un leve canto.
1997 |
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INSPIRACIÓN
(La sangre... es un lenguaje)
Mario Benedetti
Qué apuro por escribir estos versos lentos
que vienen cargados de llagas y mordiscos
y tropiezan al final de estrofas resbalosas
como si perdieran las ganas de vivir.
Antes llovían besos, y quemaban soledades,
en cada vacío llenaban una súplica,
cuando éramos un río y cuenca enloquecidos
en el torbellino de minutos sin reloj.
Aquella brisa que desnudaba la luna
y se enroscaba en tus muslos y cabellos
yace ahora como un recuerdo tras ruinas
con miedo dulce y hasta pena de salir.
¿Podrá hoy el fuego que se erguía y contagiaba
en el sol salvaje de nuestras dos mitades
esperarte con traje nuevo, despues de cena,
acaso, Dulcinea, para volterte a conquistar?
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EL ARTE DE MORIR
Cuando la nieve cae y se duerme
como mansa hora blanca
hace del tiempo que la cultiva
una monotonía suave.
La blancura encarcela los caminos
que pueden llegar a ser terribles.
Todo el cielo está para beberlo (italics)
para beberlo como un trago de luz
para beberlo y volar con amor de cándidos amantes.
Son divinidades las que vuelan.
Crecen alas en sus poros
Órbitas de sangre
Azafatas, pasajeros, capitanes
Águilas, centauros, Garudas y Pegasos.
Recinto de caricias
donde el sol se funde con la noche,
un cielo animal
con alas de lucha blanca.
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Al fondo de las tumbas
Al fondo de los mares
Al fondo de murmullo de los vientos (11)
La sentencia de un cuerpo
vence la apatía de los dioses.
Cuerpos dóciles ante la furia de las ondas.
Cuerpos aferrados al morir y resucitar
y ser luego luminosos.
Cuerpos que son árboles, que son mares,
que son tierra humedecida
que son clamor y ausencia,
que avanzan en el viento
y lloran y reclaman millones de veces
el camino de vuelta
porque nunca pierden la memoria.
Cuerpos-espíritus que se elevan
desafiando a la muerte
como una lumbre sin tregua.
¡Dédalo, comparte con ellos
tus perpetuas alas!
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