Quererte

Quererte como te quiero
puede ser pecado amargo,
perderte, ya no verte
es un calvario difícil de tolearlo.

No hay castigo más severo,
para un alma enamorada
despertar de madrugada
y no tener su lucero.

¡Qué dolor y qué amargura,
martirizan mi cerebro
porque sé que estás tan lejos
con tu mente en mi ternura!

Yo pens"e que era más fuerte,
que de tí me olvidaría
y tal vez disfrutaría,
de lo que fuera mi suerte.

Hoy no le temo a la muerte
ni a ningún otro tormento
aunque esté en tu corazón
y tú, tú en mi pensamiento.

Y las horas van pasando
cada vez más lentamente
y quedo completamente
agotado por tu ausencia.

Tendré que seguir andando
hasta olvidar tu presencia,
fue tan fácil el quererte
y tan difícil perderte.

Quien pudiera aconsejarme
cómo orientar mi futuro
y traspasar ese muro
que no me deja olvidarte.

Hoy de tí guardo un tesoro,
fue el amor que disfrutamos
con nieves y con veranos,
sin diamantes y sin oro.

Y lo que hayas decidido,
que sea por tu buena suerte,
quizás yo encuentre otro nido,
que me abrigue hasta la muerte.

Nuestro último domingo

Mi corazón palpitaba,
mis sienes se hacían pedazos
al escuchar que tus pasos,
cada vez más se acercaban.

Ví tu figura en mi puerta,
con tu sonrisa rodando,
nuestros abrazos brotaron,
como flores de una huerta.

Luego nuestros sentimientos
como luces alumbraron
lo que nuestros pensamientos,
tan de prisa contemplaron.

¡Qué deliciosa es tu boca!,
dije al juntar nuestros labios
mientras bañabas mi espalda
con el calor de tus brazos.

Jugaba con tus cabellos
y me miraba en tus ojos
y quería que esos momentos
se congelaran para siempre.

"Eres tan maravilloso",
expresaste sin recelos
con tu voz enamorada,
con tristeza apasionada.

Yo soñana con lo hermoso
que sería este amor eterno
aunque ya mi realidad
se acercaba a un cruel invierno.

"Siempre contarás conmigo"…
cantaba una vieja canción
preguntaste si era cierto,…
yo te contesté: "sí mi amor".

Y así fue pasando el tiempo,
hasta que el último encuentro
se alejó cuál fuerte viento
que destruye y deja dolor.

Y al llegar el cruel momento,
nos dijimos: "hasta luego"
aunque sabíamos de nuevo,
que nuestro adios seria eterno.

Surgieron ciertas promesas,
para dilatar la pena,
cerca de una Nochebuena,
ya que no tendría sorpresas.

Más besos y más abrazos,
prolongaban tu partida
cruel y dolorosa herida,
más mortal que mil sablazos.

Poco a poco te alejaste,
era nuestra despedida,
yo quería acompañarte,
tú, no lo soportarías.

Comprendí que tu cariño,
me abandonaba de vuelta,
cuando por fín tu destino,
cruzó el umbral de mi puerta.

Lloré como no he llorado
nunca por otro motivo
y eso me quedó grabado,
en nuestro último domingo.

Cuando vuelvas

Cuando vuelvas y no encuentres
a quien tanto te ha uerido
es posible que tú sientas,
lo que yo por tí he sufrido.

Y cuando toques la puerta,
de aquel quien te ha idolatrado
y no encuentres más respuesta,
que un silencio atormentado,

Llorarás con toda el alma,
con todo tu sentimiento
hasta que tu sufrimiento
piense que tiene la calma.

Aún así, tu desventura,
seguirá en tí mientras vivas,
hasta que no quede duda,
que en tí quean sólo heridas.

Sangrantes y doloridas,
imposibles de curarlas
porque lo que se ha esfumado,
no podrás recuperarlo.

¡Qué pena, qué desconsuelo,
haber destrozado un sueño
que alguna vez por milagro,
pudimos hacerlo nuestro!

De verdad fuimos felices,
como amigos como amantes
que disfrutan los matices
de los más puros brillantes.

Fuimos uno, hoy sí somos dos,
en distancias diferentes,
con nuestros sueños partidos,
como los de los dementes.

Nuestro amor hoy ya no existe,
así lo quiso el destino
así tú, lo decidiste,…
al tomar otro camino.

 

Añoranza

A veces cuando pienso,
volviendo a mi pasado
siento que mi destino
se quedó atravesado
en mi frágil memoria,
de soledad serena
en mis días de gloria
y en mis noches de pena.

Añoro mi juventud,
de fuerte ritmo ardiente
empapado de virtud
y de deseo ferviente
flor del adolescente
con quimera magnitud
que le lleva a descubrir
su orgullo prepotente.

Miro atrás el camino,
que me tocó recorrer
para poder entender,
lo que llaman destino
y un sueño aunque mordaz
ilumina mi mente
que vide de repente
su pasado tan fugaz.

Tarde ha sido, tarde es,
para resolver a soñar.
Los años de soledad,
han levantado un muro
que no pueden traspasar
las águilas al volar,
el más filoso puñal,
ni el hombre más maduro.

Hoy, cuando quiero evocar,
con profunda devoción
lo que fue una vocación,
que dejé en mi caminar
siento ganas de llorar,
por no haber comprendido
el mensaje encendido,
de esa mi vida al rodar.

Y aunque tenga la culpa,
por todos mis errores
que no fueron tan peores,
ni mejores que nunca
los años han pasado
y el destino quedó atrás
no podemos cosechar,
lo que no hemos sembrado.

Pero al fin de mi clarmor,
no puedo más que admitir
que sí, que existe el amor,
aunque nos haga sufrir
y aquel que no piense así,
o crea que es mucho mejor
no amar, ni llorar ni querer,
… no debió jamás nacer.

 

Julio Durán nació en la ciudad de Tarija, Bolivia y reside en Fairfax, Virginia. Sus primeros pasos en la poesía comienzan desde sus años de adolescente cuando, en su tierra natal, inspirado en el despertar de un nuevo sentimiento – el amor juvenil – compone poemas y canciones que interpreta acompañado de su guitarra. Su afición por la música se inicia en él desde muy temprana edad. Posteriormente, como cantante solista, se presenta en emisoras, teatros y TV en la Argentina, Chile, Bolivia, Panamá y en los Estados Unidos.

Obtuvo una licenciatura en periodismo en la Escuela de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata, Buenos Aires. En Bolivia fundó y editó periódicos y revistas. En 1986 funda el periódico Impacto en el área metropolitana de Washington, DC donde se desempeña como editor y publicista. Por los últimos 20 años, Durán ha sido corresponsal extranjero de periódicos de Bolivia en Washinton, DC. Como periodista, escribió editoriales, notas, comentarios, críticas e información general para periódicos y revistas. Entrevistó a jefes de estado incluyendo a presidentes de los Estados Unidos, a congresistas, políticos, artistas, cantantes y a personajes que hacen noticia.

Su inspiración musical es prolífica. En su CD titulado "Esos Momentos", se incluyen diez canciones que interpreta con su voz y guitarra además de arreglos orquestales y un tema instrumentado. Varias de sus poesías fueron publicadas en periódicos en Estados Unidos.

Del Sentimiento al Corazón, su libro de 25 poemas, recibió comentarios elogiosos en la prensa especializada en Bolivia y en Washington, D.C.